Kalk und Kiesel quiere decir caliza y grava, que son los dos suelos de donde sale. Weissburgunder y grüner veltliner con cuatro días de maceración carbónica, criados ocho meses en huevo de concreto y madera grande. Sale turbio y con bastante más textura de la que su precio hace esperar.
En la copa
Amarillo con algo de turbidez. En nariz, flor de saúco, heno y pera, con flores de campo y cáscara de limón. En boca es seco y fresco, con un punto de tanino de las pieles y final salino.
El viñedo y la elaboración
Weissburgunder (60 %) y grüner veltliner (40 %) de parcelas entre 140 y 200 metros, sobre caliza y grava gruesa. Fermentación espontánea: 80 % semicarbónica cuatro días en acero sin raspón y 20 % carbónica en concreto con el racimo entero. De uno a cuatro días con las pieles. Ocho meses en huevos de concreto de 1,000 litros y barricas grandes usadas de 2,000. Sin filtrar. Orgánico y Respekt-BIODYN.
La casa
Claus Preisinger empezó en el año 2000 en Gols, en la orilla norte del lago Neusiedl, con las tres hectáreas de su familia. Hoy trabaja unas veinte, repartidas en más de sesenta parcelas a los dos lados del lago. Desde 2006 todo es biodinámico, certificado por Respekt-BIODYN. En la bodega hay ánforas de barro de mil litros, huevos de concreto y barricas grandes usadas; fermenta siempre con las levaduras del propio viñedo y no filtra. Fue de los primeros en Austria en criar vino en ánfora de barro, con un weissburgunder de 2009.
Cómo disfrutarlo
Sírvelo a 10–12 °C. Acompaña pescados a la plancha, verduras asadas, quesos frescos y cocina vegetariana. Con cocina mexicana, pruébalo con unas tostadas o chiles rellenos de queso.
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