En Austria el año del vino no empieza con la gran vendimia de octubre. Empieza semanas antes, con una uva que nadie fuera del país conoce y que tiene la costumbre de madurar antes que todas las demás.
Se llama frühroter veltliner, y el nombre cuenta casi toda la historia.
Un nombre que dice dos verdades y una mentira
Früh es temprano y roter es rojo: temprana y de piel roja. Las dos cosas son ciertas. El grano madura con un tono rosado cobrizo y entra en la bodega cuando el resto del viñedo todavía está verde.
La mentira viene del otro nombre con el que se la conoce en Austria, Malvasier, que no tiene nada que ver con las malvasías del Mediterráneo. Es una coincidencia de nombres y de las que más confunden, porque en una etiqueta austriaca Malvasier significa esta uva y ninguna otra.
Pertenece a la familia del roter veltliner, como el neuburger, y comparte con ellos el cuerpo ancho y la acidez corta.
La uva del Sturm
Que madure primero tiene una consecuencia muy concreta. En septiembre, en los heurigen de Niederösterreich y de Viena, aparece el Sturm: mosto a medio fermentar, turbio, dulce todavía, con el gas de la fermentación dentro y dos o tres grados de alcohol.
Se vende por semanas y se acaba. No es un vino terminado y no pretende serlo: es la vendimia que se puede beber, y hay que tomarla ahí porque no aguanta el viaje. Una uva temprana es justo lo que ese calendario necesita, y el frühroter veltliner suele estar en el primero de la temporada.

A qué sabe
A pera, manzana amarilla y almendra, con un punto floral. Cuerpo medio, acidez baja, nada de aristas.
Es un vino amable y de trago corto, pensado para beberse joven, el primer año. No envejece y no lo intenta: lo suyo es la frescura de la cosecha reciente, no la paciencia.
De dónde viene el nuestro
De una sola botella, el Markus Huber Kontrast, del Traisental, donde es una de las doce variedades plantadas juntas y vendimiadas a la vez.
Eso último tiene su gracia tratándose de esta uva. En un campo mezclado todas se cortan el mismo día, así que la más temprana espera y las más tardías se apuran: el vino es, literalmente, un acuerdo entre doce calendarios distintos.
Dónde sí, y dónde no
Con comida sencilla y de diario, que es para lo que está hecha: pollo, cerdo, papas, quesos frescos, ensaladas tibias, embutidos. En Austria se toma con lo que sirven en un heuriger, que es tabla de frías y pan.
En una mesa mexicana, con quesadillas, con sopes, con una sopa de verduras. Nada que pida acidez.
Donde no funciona es con limón, con chile ni con platos pesados. A 9 u 11 grados.
Por dónde empezar
Por el Kontrast, que es la única botella donde está. Y si alguna vez andas por Viena en septiembre, pide un Sturm en un heuriger: es la forma de probar esta uva en su estado más puro, aunque técnicamente todavía no sea vino.

