El mismo viñedo y el mismo método que el grüner veltliner de esta gama, pero con weissburgunder, que es la uva con la que Preisinger empezó a trabajar el ánfora en 2009. Cinco días con las pieles, cuatro meses en barro y diez en madera grande.
En la copa
Ámbar dorado. En nariz, durazno, pera al horno y cáscara de cítrico, con especias dulces y un fondo de piedra. En boca es denso y seco, de tanino fino y acidez alta, con final salino.
El viñedo y la elaboración
Weissburgunder de viñas de cuarenta y un años en Edelgraben, en Breitenbrunn, sobre el Leithagebirge: caliza y pizarra, ladera al sureste entre 170 y 220 metros y 3,500 litros por hectárea. Fermentación espontánea, 80 % semicarbónica cinco días en ánfora de barro de 1,000 litros sin raspón y 20 % carbónica con el racimo entero. Cuatro meses en ánfora y diez en barrica grande de 1,200 litros. Sin filtrar. Orgánico y Respekt-BIODYN.
La casa
Claus Preisinger empezó en el año 2000 en Gols, en la orilla norte del lago Neusiedl, con las tres hectáreas de su familia. Hoy trabaja unas veinte, repartidas en más de sesenta parcelas a los dos lados del lago. Desde 2006 todo es biodinámico, certificado por Respekt-BIODYN. En la bodega hay ánforas de barro de mil litros, huevos de concreto y barricas grandes usadas; fermenta siempre con las levaduras del propio viñedo y no filtra. Fue de los primeros en Austria en criar vino en ánfora de barro, con un weissburgunder de 2009.
Cómo disfrutarlo
Sírvelo a 14–16 °C y ábrelo con media hora de antelación. Acompaña aves al horno, cerdo, hongos y quesos añejos. Con cocina mexicana, pruébalo con mole amarillo o cochinita.
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